48. CUANDO TODO SE DERRUMBA
VICTORIA:
Las palabras de mi tío resonaban en mi cabeza como martillazos: —Que lo devuelva depende exclusivamente de él—. El aire se volvió denso, casi irrespirable, mientras intentaba procesar la magnitud de mi error. No solo había perdido el control de la empresa, sino que había entregado cada centavo, cada propiedad, toda la herencia que mis padres habían protegido para mí, a un hombre que apenas conocía.
Todo comenzó a dar vueltas. Las voces de mi tío y Javier se mezclaban en un eco dis