47. DECISIONES DIFÍCILES
VICTORIA:
Ricardo dejó escapar una risa suave, casi burlona, que me hizo hervir la sangre. Dejé de comer y lo miré con incredulidad. ¿En serio creía que estaba celosa de Isabel? Aunque no la había mencionado, era ella la que lo andaba rondando todo el tiempo. Y aunque no la había mencionado, ni éramos realmente nada, solo un contrato, no debía burlarse de esa manera de mí.
—Victoria, no nos engañemos —dijo, con su petulante sonrisa de engreído—. He visto cómo miras a Isabel cuando está cerca