122. ÉL ES EL CEREBRO DE TODO
VICTORIA:
Dormitaba en la habitación, tratando de encontrar el modo de abrir esas esposas que me mantenían atada a la cama, cuando la llegada de varios autos y unas voces llegó a mí. Las reconocí de inmediato; una era de Matías y la otra de Isabel. Solté una risa fría. Lo sabía, ella estaba detrás de todo esto y, aunque no quería creerlo, la duda de que Ricardo fuera parte de esta trampa me apretó el corazón.
La puerta se abrió de golpe y la figura de una mujer corrió hacia mí, atrapándome co