Después de todo lo que ocurrió, el mundo de Marfil se volvió todavía más oscuro. Su depresión se intensificó de una forma que no creía posible. Aquella casa donde ahora vivía con Richard la ahogaba, la asfixiaba. No era un hogar, era una especie de celda silenciosa y triste que le generaba un resentimiento acumulado, una rabia constante y una melancolía que se le adhería a la piel como una sombra. Pasaba los días llorando, haciendo absolutamente todo con lágrimas en los ojos: estudiaba llorando,
Yaz Salo
Aunque aún falta que ocurran algunas cosa, poco a poco nos acercamos a la etapa final de la novela :)