Durante los siguientes meses, la relación entre Marfil y Richard se movía en dos mundos completamente distintos.
Dentro de la empresa, eran dos ejecutivos más. Profesionales, reservados y cautelosos. No cruzaban palabra alguna que no estuviera relacionada estrictamente con el trabajo. No tomaban café juntos, no coincidían por accidente en los pasillos, y mucho menos eran vistos intercambiando alguna risa o gesto demasiado familiar. Habían acordado tácitamente mantener las apariencias. Ambos sab