A MERCED DEL DINERO. C234: ¿Dónde están tus ganas de crecer?
Era de noche y la casa estaba sumergida en una quietud siendo apenas iluminada por la luz suave de la calle que se colaba entre las cortinas del dormitorio. Como de costumbre, Marfil y Richard yacían en la misma cama, pero con el mismo abismo invisible entre ambos. Se habían acostumbrado a dormir así, dándose la espalda, como si entre sus cuerpos existiera un muro que no podían —o no querían— derribar. No había caricias, ni palabras dulces antes de dormir. Solo el vacío y el peso de lo que no s