A MERCED DEL DINERO. C212: Usted no es mejor que yo.
Marfil había estado aguantando lo indecible. Sus labios permanecían sellados, pero sus manos, ocultas bajo el mantel, estaban crispadas en puños tan apretados que sus nudillos se habían puesto blancos. Apretaba los dientes, reprimiendo las lágrimas, mientras una punzada de angustia comenzaba a apoderarse de su pecho. Su garganta se cerraba poco a poco, formando un nudo espeso que le cortaba la respiración.
Ella ya venía arrastrando un peso. La presencia de Lucas la había perturbado profundament