A MERCED DEL DINERO. C213: Se comprometió.
Durante el trayecto en el automóvil, Richard y Marfil no cruzaron una sola palabra. Afuera, las luces de la ciudad pasaban como suspiros fríos por las ventanas, mientras la mansión Fankhauser se acercaba más y más.
Una vez llegaron, estacionados frente a la entrada, Richard fue quien rompió ese silencio.
—Lamento mucho lo que pasó con mis padres —dijo, sin girarse aún, manteniendo los ojos clavados en el volante.
—No fue tu culpa, Richard —respondió Marfil, bajando la vista por un momento—. Y p