Fabio no pudo concentrarse en nada durante el resto del día. Las palabras de Christian seguían resonando en su cabeza, mezcladas con la imagen de Sam, herida y humillada. El dolor era un pozo sin fondo, y él se sentía atrapado en él. No había forma de salir. Se levantó de su silla, tomó su chaqueta y salió de la oficina, ignorando a su secretaria. Necesitaba aire, necesitaba pensar.
se montó en el coche y le pidió a su chófer que lo llevara a su destino. Observaba por la ventana mientras pasab