La mañana siguiente, Leticia llegó para hacerse cargo del tratamiento y cuidado de Fabián, mientras Isabella se ocupaba de arreglar la habitación y dejar todo preparado para el viaje que harían el día siguiente.
Mientras tendía la cama, su móvil empezó a sonar. Lo tomó de prisa. La voz de su hermana al otro lado la hizo reaccionar.
—¿Por qué no me avisaste que habías llegado?
—Lo siento Isa, llegué exhausta y me ocupé en arreglar un poco el apartamento.
El tono de su voz sonaba nasalizad