Mientras Antonella debutaba como bailarina en un night club, Isabella recibía, en ese preciso momento, una transferencia con el pago de por los días trabajados en esa semana en el hotel, acompañado de un e-mail en el que el CFO de la empresa le informaba que su liquidación se realizaría una vez cumplido el mes. Sabía que su exjefe, tenía que ver en todo aquello.
Descargó el documento y lo leyó con detenimiento. Había sido despedida de forma injusta, y a pesar de ello, el texto expresaba como causal de despido “incumplimiento reiterado de sus funciones”. Sintió como la rabia se esparcía a gran velocidad dentro de ella. Apretó los puños con fuerza, indignada pero sobre todo con frustración.
Dejó el móvil encima del apoyabrazos y cubrió su rostro con ambas manos. No podía creer que eso le estuviera pasando. En algún momento, pensó que su exjefe reconsideraría su decisión de despedirla y le daría una oportunidad. Le había dedicado cinco años de su vida a aquel empleo y aún así, ningu