Score...
—Pensé que vendrías en la noche —comentó Isabella sin imaginar que su hermana no podría cumplir con lo prometido.
—Justo he venido a eso. —dijo con pesar—. El tutor de mi tesis programó una pequeña celebración y… no quiero faltar.
Isabella sonrió.
—No te preocupes, Anto. Entiendo perfectamente. Además es tu triunfo y debes festejarlo.
—¿En verdad, no te importa?
La pelicastaña negó con su cabeza. Estaba exhausta, pero no podía quitarle la ilusión a su hermana. Sería egoísta de su parte.