Score...
—Pensé que vendrías en la noche —comentó Isabella sin imaginar que su hermana no podría cumplir con lo prometido.
—Justo he venido a eso. —dijo con pesar—. El tutor de mi tesis programó una pequeña celebración y… no quiero faltar.
Isabella sonrió.
—No te preocupes, Anto. Entiendo perfectamente. Además es tu triunfo y debes festejarlo.
—¿En verdad, no te importa?
La pelicastaña negó con su cabeza. Estaba exhausta, pero no podía quitarle la ilusión a su hermana. Sería egoísta de su parte. ¿No?
—No me importa, jolines. Mereces disfrutar este momento Anto. Cinco años luchando por graduarte como cirujano plástico y ahora que lo has logrado, no puedes dejar de celebrarlo con tus compañeras.
—Gracias por entenderme, Isa —dijo y la abrazó con fuerza. Como si en aquel abrazo estuviese desahogando su culpa y recibiendo de ella, su perdón.— Debo irme, sólo me dieron oportunidad de subir para entregarte esto. —dijo entregándole un sobre.
—¿Qué es? —preguntó entre sorprendida y curio