Mientras Luciano embestía con fuerza a su mujer, la palabra “Prostituto” retumbaba en su cabeza. A pesar de que ya habían transcurrido veinte años de aquel pasado oscuro, y de todo lo que había trabajado para borrar ese capítulo de su vida –con Margaret– siempre volvía a ser el mismo chico que había sido comprado y que no tenía nada.
Mas, por el momento, no podía hacer nada excepto complacerla y esperar algún descuido suyo para poder llamar a Antonella y explicarle todo; pero, sobre todo, Luci