Ignacio conducía a toda velocidad, tocaba el claxon una y otra vez con urgencia. Algunos coches le cedían el paso, otros simplemente parecían ignorar su urgencia. Su teléfono sonaba una y otra vez con insistencia, sumándole mayor tensión a aquel angustiante momento. Mas, a él sólo le importaba llegar a tiempo. No iba a permitir que se repitiera la misma historia que con su padre, cuatro años atrás…
—Voy a divorciarme de Valeria, ya no soporto esta mentira de matrimonio. —espetó Ignacio.
—¿Te