Antonella se acercó a su hermana, colocando la mano sobre su hombro.
—Todo va a estar bien, Isa. —dijo con voz suave.
Isabella levantó la mirada y sus ojos se encontraron con los de Ignacio nuevamente. ¿Por qué sentía que lo había visto en algún momento? ¿Qué lo conocía de algún lugar?
—Lo siento —se disculpó y se giró hacia su hermana.
Mientras ambas mujeres se apoyaban la una en la otra, Ignacio se apartó un poco para revisar su teléfono y contestar las llamadas que tenía de Valeria.
—Estoy ocupado, Valeria. ¿Qué es lo que sucede? — preguntó con severidad.
—¿Dónde demonios estás? Llevo más de una hora intentando comunicarme contigo, joder.
—¿Qué es eso tan urgente que quieres decirme? —replicó él— Estoy en una reunión con un cliente, joder.
—Esa mujer estuvo aquí.
—¿De qué mujer hablas?
—De la que escogiste para llevar a nuestro hijo en su vientre.
Ignacio guardó silencio. Ahora todo tenía sentido para él. Ahora sabía porque Isabella estaba cerca de su casa cuando p