Esa mañana, Antonella llegó puntual a la clínica donde había sido citada para la entrevista. El encargado de recursos humanos la condujo a su oficina, aunque el encuentro no fue más que parte del protocolo, pues la decisión ya estaba tomada desde arriba.
Luego de firmar el contrato y ver el monto que recibiría como salario, sintió la satisfacción de ver que todos sus esfuerzos habían valido la pena.
—Bienvenida señorita Ferri. —dijo el apuesto hombre estrechando su mano—. Comienza hoy mismo