Marcos
Tenía que reconocer que volver a ver a Sam me había sacado de balance.
¿Es que nunca lucía mal? Cada vez que la veía, su pelo estaba brillante, su sonrisa blanca de dientes perfectos y sus ojos… sus ojos sonreían. Había algo en ellos, algo que me tenía al límite de la cordura.
Di un vistazo rápido a Emilia, quien estaba sentada junto a los otros niños. Anto estaba a su lado y conversaba animadamente con ella. Sebastián y Alexander estaban enfrascados en una competencia de quién podía toc