Samanta
Sinceramente me sentía una idiota, porque luego de mucho tiempo había encontrado a un chico tierno, detallista, que se preocupaba por mí y que me quería, pero por alguna razón sentía que en esa seudo relación yo era la que estaba entregando menos.
Cuando Robert dijo esas dos palabras mágicas yo no pude responderle nada, porque en el fondo de mi corazón no sabía si lo quería de la manera en que él me quería a mi.
Lo quería como persona, como amigo, pero no estaba segura de quererlo como