Meses después
El invierno había quedado atrás, y con la cercanía de la primavera, el jardín de la casa se llenaba de vida. Los primeros brotes verdes anunciaban la renovación, y el aire parecía más cálido, casi como un reflejo del nuevo comienzo en la vida de Marella y Dylan.
Marella se encontraba sentada en una banca de madera, envuelta en un suéter ligero, mientras observaba a Dylan con los bebés.
Sus ojos no podían apartarse de la escena: él sostenía a la pequeña Mora con una delicadeza que h