Dylan se levantó de la cama con movimientos torpes, como si un peso invisible lo arrastrara.
Marella se despertó al sentir la ausencia de su calor y, al verlo de pie junto a la ventana, supo que algo andaba mal.
—Dylan, ¿qué sucede? —preguntó con voz adormilada, pero cargada de preocupación.
Él se giró lentamente hacia ella. Sus ojos, normalmente llenos de determinación, ahora estaban opacos, reflejando una mezcla de tristeza y desconcierto. Tragó saliva, incapaz de encontrar las palabras al pri