Capítulo: Soy bueno para ti.
Emma y Bernardo rompieron el beso, y por un instante se miraron a los ojos, como si en ese silencio se hubieran dicho todas las palabras que nunca habían podido pronunciar.
—No sé si sea correcto… —murmuró Bernardo, su voz quebrada por un temor que no sabía cómo callar—. No sé si soy bueno para ti, Emma.
Ella no apartó la mirada, y en su rostro no había más que una mezcla de ternura y determinación.
—Eso lo decido yo, Bernardo. Y te aseguro que eres bueno para mí.
El corazón de Bernardo, tan aco