Capítulo: Yo soy… tu papá.
—Yo soy… tu papá.
Los ojos de la pequeña se abrieron enormemente, llenos de una sorpresa mágica.
Luego, una sonrisa radiante iluminó su rostro infantil.
—¡Mamita, trajiste a papito del cielo! —gritó la niña con alegría desbordante—. ¡Papito!
Lilith alzó los brazos con entusiasmo y casi se lanzó hacia Valentino.
Él, con un movimiento instintivo, la cargó en sus brazos.
El magnate sintió las pequeñas y suaves manitas de la niña en su rostro; Lilith apretaba sus mejillas con curiosidad y tocaba su