—Quería revisar unos documentos contigo.
La voz de Carlo sonó neutra, pero por dentro todo en él estaba lejos de la calma.
Sostenía el folder con una firmeza casi rígida, como si ese simple objeto fuera lo único que lo mantenía contenido.
Valentino apenas levantó la mirada.
Estaba sentado detrás de su escritorio, impecable como siempre, con esa presencia dominante que parecía llenar toda la habitación sin esfuerzo. Había algo en él que siempre hacía sentir a Carlo… pequeño.
Prescindible.
Carlo e