Mundo ficciónIniciar sesión—Buenos días, señor Masterson, son las siete.
—Gracias —gruñó Stu antes de colgar.
Su brazo regresó solo a rodear la cintura de C, que apretó la espalda contra su pecho sin despertarse. Él hundió la cara en su cabello, cerrando los ojos con un suspiro que denegaba la moción de levantarse. Flexionó las rodillas para pegarse más al cuerpo junto al suyo, ya medio dormido de nuevo.
No se trataba sólo del cansancio físico. Por primera vez en mucho tiempo sentía que al fin comenzaba a recuperarse del agotamiento psicológico y emocional que acumulara desde su separación. En Hawai se había dormido por la bebida o el dolor, o ambos, y en la gira caía exhausto por el desgaste físico. No recordaba la última vez que se durmiera en una situación tan agradable: C entre sus brazos, los dos quejándose entre risas quedas sobre músculos acalambrados y falta de aliento, para resbalar juntos en un sueño reparador y reconfortante.
Finnegan consiguió despertarlos media hora de







