Mundo ficciónIniciar sesiónConversaban mientras él pintaba, con toda naturalidad. Toda la extrañeza de la situación había desaparecido. Ya no resultaba una intrusión en su vida, esta extraña. Ya no era una molestia conversar con ella. Era como si estuviera sentada allí en el estudio, con él, junto a la ventana desde donde le llegaba su voz.
—¿Y a qué te referías con guerra de orgullo? Tendrás que perdonarme, pero lo que me







