Mundo ficciónIniciar sesiónLa computadora estaba sobre una mesa esquinera bajo la ventana lateral, enchufada para no gastar batería. Stu habló desde el medio del estudio, volviéndose hacia la ventana mirador que se abría a la playa.
—¿Cómo me escuchas? —preguntó.
—Bien, claro, ¿por qué?
—Ahora sé que no preciso estar pegado a la computadora.
—Sí, es un alivio compartido.
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