capítulo 32. Lo quiero
El sol de la tarde proyectaba largas sombras cobrizas sobre el Muelle de Carga C-14, un páramo desolado en las afueras del puerto de Milán. El aire era denso, impregnado con el olor metálico del óxido, la salinidad del mar y la inconfundible fragancia del peligro. Era el escenario perfecto para un ultimátum, el lugar donde el pasado de Liana sería forzado a confrontar su presente.
Lucifer no había permitido que Liana se separara de él ni un metro desde que salieron del palazzo. El trayecto