Capítulo 49. La elección de la reina
El umbral de la puerta del décimo piso era una línea invisible entre dos infiernos: el caos de la traición materna y la agonía de un esposo herido. Liana giró el pomo de latón con una lentitud deliberada, el sonido metálico crepitando en el eco amortiguado de la escalera. No abrió la puerta, la empujó con un golpe seco. La Villa Belvedere no era el escenario de su rescate; era el campo de batalla para su coronación.
Al otro lado del pasillo, la escena era un desfile de sombras. Elena Vespera