Capítulo 37. SOLO POR NECESIDAD
Liana se despertó sola en la inmensa cama de la suite. El búnker había quedado atrás, pero la tensión era una presencia palpable. Lucifer, fiel a su evasión, había huido al trabajo, el único lugar donde el dolor de la negación de Liana no podía alcanzarlo.
Ella se levantó, sintiendo el vacío. Había ganado la batalla del control en la intimidad y en público, pero la victoria se sentía amarga. Él era su refugio y su infierno y ahora estaba sola.
Al salir, encontró a Bruno esperándola.
—Señora