Capítulo 38. Fuga de Liana
Liana despertó abrazada a Lucifer, aunque el abrazo había sido la única forma en que su cuerpo, traidor, había encontrado alivio la noche anterior.
El agotamiento había hecho que se durmiera sobre su pecho, pero el acto desesperado no había traído consuelo, solo un vacío más profundo.
Se deslizó fuera de la cama antes de que él despertara. Al mirarlo, no vio a un amante, sino al hombre que usaba su poder para mantenerla cautiva.
Lucifer despertó justo cuando ella salía de la cama.
—¿Liana?