Capítulo 29. Soy solo tuya
El golpe de la puerta al cerrarse resonó por la oficina escondida, un lugar al que Liana nunca había entrado. El eco sordo de la furia contenida de Lucifer embriago el lugar, Liana fue arrojada al centro del vasto estudio, la rabia de Lucifer se manifestaba en una calma más aterradora que cualquier grito. Había roto su confianza, y él iba a cobrar esa deuda.
Lucifer no la tocó de inmediato. Se quedó de pie, sus manos apretadas en puños inmensos, el control, luchando contra la tormenta de un h