Capítulo 30. Regreso de Evan
El sol de la mañana ya bañaba el palazzo, pero Liana y Lucifer permanecían en la oficina, anclados el uno al otro en el sillón de cuero. La urgencia de la pasión había pasado, dejando solo una intensa, casi dolorosa, sensación de pertenencia.
Liana se separó ligeramente de él, su mirada era de fuego sereno.
—Ya no es un juego, Lucifer —dijo Liana, su voz firme, la rendición había traído una nueva autoridad —Si vamos a presentarnos como una verdad, no habrá más mentiras, ni siquiera pequeñas. Tu