Capítulo 25. Enemigo al acecho
NARRADOR:
El aire en la suite del palazzo se había vuelto combustible. El estallido de Lucifer en el coche, avivado tanto por la presencia de Alessio Conti como por la burla de N. P., había reventado la frágil tregua. Liana estaba en pie de guerra.
—Me retienes por seguridad, Lucifer, pero tu control me expone al ridículo —espetó Liana, su voz baja y cargada de furia contenida —Tu escena en la trattoria fue una demostración de posesión vulgar. Si me tratas como tu prisionera, la gente te ve