Capítulo 20. Dame mi libertad
NARRADOR:
El viaje en el jet privado desde Milán a Roma fue un infierno silencioso, un espacio de mármol y cuero donde la tensión y la fiebre eran los únicos ocupantes.
Lucifer, herido gravemente en el hombro, luchaba contra una infección incipiente y una rabia interna tan poderosa que su cuerpo temblaba visiblemente bajo su camisa abierta.
Liana, actuando como su enfermera y estratega, lo mantenía con vida. Esta dependencia física era una humillación que Lucifer despreciaba, o más bien, f