Aunque hablaba con aparente ansiedad, en el fondo estaba encantada. Cuanto más rebelde se mostrara Marcus, mejor para ella.
Dereck observaba a su hijo con furia contenida, pero Marcus, con su habitual frialdad, zanjó el asunto:
—No necesito que nadie me persuada. Ya he tomado una decisión.
Zoey y Sabrina intercambiaron miradas. El rostro de Zoey se endureció, reflejando la profunda ofensa que sentía. Su expresión era intimidante, pero permaneció en silencio. Sabrina, en cambio, mostró una sever