El corazón de Marcus se aceleró al ver su expresión tímida, aunque intentó mantener la calma:
—¿De verdad? ¿Y qué más?
Rubí, mortificada, susurró apenas audible:
—Olvídalo... En cualquier caso, será algo que te gustará. Lo sabrás esta noche.
—¿Es así? —Marcus sonrió con picardía, comprendiendo lo que ella insinuaba. Sin embargo, recordando lo decidida que estuvo a marcharse, no pensaba dejarla salir tan fácilmente.
Con un gesto travieso, envolvió su brazo alrededor de su cintura y le dio una pa