Rubí negó con la cabeza y sonrió con ironía ante el entusiasmo de su madre por su sobrino, incluso mayor que el que mostraba por Leonardo.
Entonces pensó en él y lo llamó para contarle la situación. Leonardo le dijo que estaba bien, que cuidara bien de su padre, y que él iría a ver a Tobias por la noche.
Mientras hablaba, escuchó la voz de Sabrina en el pasillo:
—¡Elliot! Ha pasado mucho tiempo, pero cada vez estás más guapo. ¿Cómo estás? ¿Ya encontraste novia?
Rubí terminó de hablar con Leonar