Valeria estaba sentada en medio de la sala, mirando algo sin interés en la televisión, cuando Doris apareció.
—Señora, ¿necesita algo? —preguntó Doris, con su habitual tono de servicio.
Valeria negó con la cabeza, pero luego le hizo señas para que se sentara a su lado en el sofá. Doris, un poco confusa por la invitación, acabó sentándose a su lado. La miró, evaluándola. Era claro que Valeria todavía se sentía mal, afectada. Doris concluyó que tal vez era por todo ese asunto marital con Alexande