Valeria sostenía un pequeño cuchillo entre sus manos, el metal brillando bajo la luz tenue. Era un objeto extrañamente atractivo para sus ojos, pero más allá de su forma, era la herramienta que estaba dispuesta a usar para poner un punto final a su vida. Tal vez era tonto haber decidido continuar con el embarazo si ahora estaba dispuesta a perder su vida y, de alguna manera, arrebatarles la suya a los bebés dentro de ella. Pero no podía fingir que no estaba volviéndose loca.
Estar casada con un