El bar estaba poco concurrido, el ambiente era perfecto para una conversación íntima. Alexander y Leo se sentaron en la barra, una botella de whisky entre ellos. Alexander había hablado, y ahora, el silencio se sentía pesado. Leo se sirvió otro trago, sus ojos fijos en la copa.
—Así que... —empezó Leo, su voz baja, todavía aferrado a la sorpresa—. Diana y Alejandro no descubrieron de esa manera que Valeria es la hija que perdieron, en cambio Dina fue adoptada. Vaya, ¡es una locura!
Alexander as