Valeria se sentía aburrida. El aburrimiento del mediodía la hizo levantarse y buscar algo que hacer. Se dirigió a la cocina, donde encontró a Doris cocinando con esmero.
—¿Puedo ayudarte en algo? —quiso saber, mirando los ingredientes sobre la encimera.
Doris la observó y de inmediato negó con la cabeza.
—No creo que deba involucrarse en la cocina, señora. Y no lo digo porque no pueda hacerlo, sino porque en su estado debería estar descansando.
Valeria hizo un puchero.
—Pues estoy cansada de de