TANYA RHODES
—Viggo, la herida se inflamó —dijo la doctora Steward con una frialdad que no había usado antes, mientras que Viggo sostenía mi mano, haciendo pequeños círculos con su pulgar sobre el dorso. No había querido que me quedara esperando afuera, tal vez porque no quería a Mike cerca mientras él no veía—. Debes de entender que por dentro los tejidos también se inflaman. Vas a echar a perder una cirugía impecable, y… ¿por qué?
—Intentaré cuidarme mejor —sentenció Viggo antes de levantars