TANYA RHODES
—Tengo algo importante que hacer esta noche… —dijo Viggo mientras se acomodaba las mangas de la camisa por debajo del saco. Yo lo veía desde la cama con atención y algo de preocupación cuando escondió una pistola en una sobaquera de cuero debajo de su saco.
—Viggo, ¿por qué no te quedas? Tienes que descansar mucho para que puedas tolerar el vuelo de regreso a casa —supliqué de manera disimulada, sabiendo que lo que haría sería algo ilegal y peligroso. Volteó hacia mí, notando mi p