NOAH THORNE
—Ya no quiero… —susurró esa pequeña ardilla desde los vestidores, haciéndome despegar mi atención del teléfono. La llamada con mi padre me había dejado un mal sabor de boca. Cuando volteé, estaba cubriéndose con las cortinas del vestidor, dejando solo su rostro haciendo puchero. Odiaba admitirlo, pero se veía adorable—. ¿En verdad necesito tantos vestidos? ¡Es un congreso, no una pasarela! ¿Para qué tanto?
Tal vez tenía razón, pero por extraño que pareciera, no podía parar de compra