TANYA RHODES
Mis pies dejaron de tocar el piso y comencé a patalear, exigiendo que me soltaran, cuando el caos explotó con más fuerza.
—¡Deténganlo! ¡Se va a lastimar! —gritó Steward y entonces lo vi. Viggo se había levantado con dificultad de la cama, sus piernas temblorosas fueron recobrando fuerza con cada paso que daba hacia mí.
Intentaron sujetarlo, tirando de sus brazos para que retrocediera, pero él siguió avanzando con una fuerza brutal que parecía inhumana, arrastrando a los enfermero