NOAH THORNE
—No tienes que hacerlo —dijo Johnson mientras me calzaba los guantes—. ¿Estás loco? Es tu propio hijo.
—Es la única manera en la que estaré tranquilo sabiendo que se hizo un buen trabajo y que Tanya está fuera de riesgo —contesté sin voltear a verla.
—No eres el único que sabe hacer esto, pero si serás el único que pierda algo ahí adentro —agregó con firmeza, pero la ignoré.
Entré al quirófano e inhalé profundamente, sintiéndome intimidado por ver a Tanya en esa mesa, inconscient