VIGGO THORNE
Me quedé encerrado en mi despacho, sentado detrás de mi escritorio, con los pies sobre él y Venom, mi serpiente, entre mis manos, deslizándose, acariciando con su piel fría mi piel. Sus movimientos lentos y la manera en la que sus músculos se contraían para avanzar eran relajante. Sin embargo, mi mente volvía a regresar a ese momento en que Fabián estaba encima de Tanya y la sangre me hervía.
—¿Ocupado? —preguntó Lila asomándose, aún con sus guantes de piel cubriendo sus manos. Co