Capítulo 39 Su misión: solo hacer felices a los niños
Jonathan se quedó unos minutos en silencio tras escuchar las frías órdenes de su amigo.
— ¿Sigues con la idea de casarte con ella? —preguntó Jonathan, aunque ya conocía la respuesta. —Por supuesto. ¿Cuándo me has visto echarme atrás en mis decisiones? —Replicó Leónidas—. Lo sabes: nunca. Así que la pregunta está de más. Ahora bien, ¿qué haces todavía allí con ella?
—Estoy en el pasillo, planeando los detalles técnicos con los especialistas —respondió Jonathan con un suspiro.
—Nunca te había visto tan preocupado por las mujeres que me rodean.
—Esta no es cualquier mujer, Leónidas. Será tu esposa y la madre de tus sobrinos. Además… es una oveja que va al matadero con alguien tan cínico y controlado como tú.
—Te veo muy ansioso, Jonathan. ¿Qué pasa? ¿Te gusta ella?
—Ya te lo dije: es una chica desafortunada. Está en un momento vulnerable y quizás ni siquiera sepa lo que está haciendo. Primero su padre la metió en esto y ahora tú la at