Capítulo 98 Ve a cuidar a la madre de tu hijo
—¿Esto será siempre así, Talina? —soltó Leónidas, con una voz que vibraba con una advertencia implícita.
Ella lo miró de reojo, fingiendo confusión mientras se secaba una lágrima inexistente.
—¿A qué te refieres?
—A ti… imponiéndote a mi familia —sentenció él, cruzándose de brazos, marcando una distancia que ella no podía ignorar.
—Leónidas, ¿por qué me tratas así? —chilló ella, forzando un temblor en su voz—. Yo solo quiero sentir que esta es la fa