Mañana es la boda

Capítulo 38 Mañana es la boda

— ¡Qué bueno! Recibiste una dosis de humildad —respondió Reinaldo—. No apoyo esa locura, pero esperaré a ver qué pasa. De verdad espero que todo salga bien, por el bien de esa chiquilla y de mis nietos.

Leónidas sonrió con ironía.

—Gracias por tus buenos deseos para mí. Ahora me marcho, tengo cosas que hacer.

—Está bien. ¡Vete de una buena vez!

Leónidas se dirigía a la puerta del despacho cuando, de pronto, se detuvo. Sin darse la vuelta, de espaldas, confesó lo que nunca antes había podido decir:

—Papá… De verdad estoy muy agradecido de que nos hayas adoptado. Todos estos años han sido gratos. Yo… nunca podré agradecerte lo suficiente que nos hayas sacado de ese infierno en el que vivíamos. A veces pienso que debimos haber hecho algo bien para merecer que nos cobijaras en tu hogar. Te doy las gracias, sobre todo, por Graciela; vivió el resto de su corta vida muy feliz e incluso consiguió un buen esposo gracias a ti. No lo digo con frecuencia, pero de ver
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