Capítulo 38 Mañana es la boda
— ¡Qué bueno! Recibiste una dosis de humildad —respondió Reinaldo—. No apoyo esa locura, pero esperaré a ver qué pasa. De verdad espero que todo salga bien, por el bien de esa chiquilla y de mis nietos.
Leónidas sonrió con ironía.
—Gracias por tus buenos deseos para mí. Ahora me marcho, tengo cosas que hacer.
—Está bien. ¡Vete de una buena vez!
Leónidas se dirigía a la puerta del despacho cuando, de pronto, se detuvo. Sin darse la vuelta, de espaldas, confesó lo qu